miércoles, mayo 11

Culpo de esta racha poética.

Culpo de esta racha poética a la música,
no quiero seguir escribiendo,
me gusta tanto que me da miedo amarlo más que al teatro,
necesito dejar de escribir y no puedo.
Culpo de esta racha poética a los amores fugaces,
de los que soy testigo y a los que me acorralan en las mañanas.
Culpo de esta racha poética a cualquiera que ose nombrar a Violeta,
a cualquiera que quiera invocar a esta niña inmunda que vive en mi pecho,
Culpo de esta racha poética al teatro agobiante,
que me hace vivir cada día un poema nuevo,
trata de ahogarme con sus horarios iracundos,
con sus ensayos infinitos de tanto desorden.
Culpo de esta racha poética a la distancia,
a los viajes en micro, al tiempo para pensar que ante no tenía.
Culpo de esta racha poética a todos los taxistas y micreros que me han sonreído.
Y por último, culpo de esta racha poética a la araña que vive bajo mi cama,
que me desconcierta con el sonido que hace por las mañanas al ducharse,
me llama por teléfono para que me duerma temprano,
me dice que he enloquecido, y aún no entiendo cual es su punto.

sábado, mayo 7

con faroles y contigo.

Usted me nombra repetidas veces
he intenta fijar su mirada en la mía como un encaje
en la cama imagino, como a veces me sonreirías
si no fuera tan temperamental,
pero como soy tan difícil de carácter
no podemos desayunar juntos,
y los almuerzos forzados son tristes melodías de pena,
y las cenas son imaginarias.
Con un poco de té pienso que podríamos salir juntos
a comer por ahí algodones de azúcar
y recorrer estás calles anchas desconocidas,
sin conocer a donde vamos.
Quiero perderme contigo, 
y saber cual sería el resultado
de un baile en la calle
con faroles, y contigo.

martes, mayo 3

Crisis

Estoy como cayendo en un pozo sin fondo
y a lo lejos veo libélulas azules riéndose de mis dudas,
me dan ganas de ahorcarlas.. y de gritar.
Esta ciudad es demasiado grande
y siento mis ojos nublados al tratar de ver la cordillera,
no sé cual es el camino a casa, no puedo llegar a pie.

De mi centro saco corazón para seguir,
mi fuente de pasión se agotó, mis ganas se están desvaneciendo,
mi instinto no existe.
Estoy como seca, otra vez.
No puedo cambiar, necesito hacerlo.
No quiero llorar, no voy a llorar, no puedo llorar, no debo llorar.

Necesito llenarme de energía como un vaso de leche blanca.

martes, abril 19

de otoño

Podría quedarme aquí esperándote hasta quedar seca.
No me engañes, no me busques, no me llames,
no me ilusiones, no me mientas.
No te burles.
Con tus ojos gigantes irradias una carcajada,
tus pestañas me hacen dormir.
Tu voz. Tu voz retumba en las paredes que visito,
tu cuerpo se mueve, tu sonrisa me calma, me sonríe.
¡No me bailes con tu pelo escurridizo!
¡No intentes ser simpático con tu nariz!
No lo soporto,
No te soporto,
No me soporto.
Maestriando me vi una tarde de abril mientras olía a pasto mojado,
y los autos me dejaban sin habla.

martes, marzo 29

Memoria

Con el tiempo caen los recuerdos
de los atardeceres veraniegos de la ciudad
y en cada hoja veo una memoria distinta,
y con cada auto que pasa veo como se borran.

A veces como que me gusta estar aquí,
pero aún no estoy segura
si es por que me gusta ver lo que veo a diario
o tus ojos manchados..
o tal vez, simplemente.. es por que ya me acostumbré al pasar de los días.

jueves, febrero 24

no me conformo

La tierra está obsoleta.
Las veredas están colmadas de poesía romántica,
el pasto no da más de cursilería,
los buses transportan lágrimas de mentira,
los árboles respiran rimas inútiles.

Se acaba el tiempo de la conciencia,
mentiría si dijera que me informo,
pero sufro al ver que cada vez son menos los aromos,
y que las rosas blancas se venden azules en florerías asesinas.

Respiro hondo y me lleno de humo,
tabaco vencido en mis pulmones bastos,
alcohol añejado en lo largo de mis brazos,
miedo en las plantas de mis pies
que se alejan de lo poco que queda a tierras grises y feroces.

No me conformo.

miércoles, enero 12

Cierre

Me compongo de viento, marea y tierra,
me deshago en llanto, reparando seda.
Recaudo las deudas de las flores que se marchitan,
de los árboles que intencionalmente caen al suelo.
NO me importa que tanto sufra.
Tampoco me importa que tanto llore,
las lágrimas son eternas.
Llámeme desquiciada, amargada, podrida.
Tengo los ojos muertos, mis manos no quieren escribir más,
mi cuerpo me llama, diciendo que se acerca el momento que esperamos,
Me voy.
Con la esperanza de que no me olviden..
pero olvidándome de que va a ser lo mismo.
He muerto, o al menos agonizo.